En Casa Amella somos conscientes del gran impacto que producen los productos y las bebidas con azúcares o edulcorantes añadidos, estamos orgullosos de elaborar productos saludables sin azúcares añadidos, por este motivo esta nueva medida nos alegra, aunque como te explicamos a continuación, todavía no es suficiente para pretender favorecer un estilo de alimentación más saludable.

A partir del 31/12/2020 aumenta el impuesto del 10% al 21% (el mismo que se aplica ahora al tabaco o al alcohol) en las bebidas azucaradas y edulcoradas. Es una medida que pretende combatir las actuales cifras de obesidad en nuestro país, donde hay más personas con exceso de peso que con peso normal.

¿A quién afecta? 

  1. A todas las bebidas con azúcar añadido: las bebidas sabor cola, limón, naranja, tónicas, bebidas refrescantes de té o café, bebidas que combinan zumo y leche y bebidas isotónicas.

Los expertos en nutrición y las instituciones de salud pública coinciden en que las bebidas azucaradas tienen escaso o nulo valor nutricional y que aportan una ingente cantidad de calorías vacías.

  1. A todas las bebidas con edulcorantes naturales o artificiales añadidos.

Edulcorantes naturales como la miel, el sirope de agave, el xilitol, el azúcar de coco, la stevia… 

Edulcorantes artificiales como el aspartamo, la sucrasola, la sacarina…

También a los refrescos edulcorados, aunque no contengan calorías. ¿Por qué se incluyen si no tienen azúcar y no engordan? Según el pediatra Carlos Casabona y el dietista-nutricionista Julio Basulto explican que los refrescos lightzero o con edulcorantes naturales pueden generar en los consumidores habituales “una preferencia por alimentos muy dulces, algo que empeorará su patrón alimentario. Esto es especialmente preocupante en niños, ya que, si se acostumbran al gusto dulce tan intenso de estos edulcorantes, puede que en un futuro su paladar los prefiera a unos alimentos saludables como las frutas o las hortalizas, cuyo sabor es mucho menos potente.”

En Casa Amella, creemos que esta medida es buena pero no va acompañada de medidas publicitarias acordes que impidan su promoción.

¿Cómo es posible proponer un cambio de IVA a refrescos edulcorados y a zumos por su negativo perfil dietético y, sin embargo, estar exentos de cualquier limitación en el marco del Código PAOS?  Este código, que regula actualmente la publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a los menores, es excesivamente permisivo.

En CasaAmella también creemos que se tendría que abogar por bajar el IVA de los alimentos saludables y ecológicos y tasar la cantidad de azúcar de los productos, ya que hay otros productos igual de insanos (o más) a los que se le debería aplicar lo mismo.