El tomate es uno de los productos más típicos de la cocina catalana. La mayoría de su peso es agua, por eso tiene poco valor energético. Tiene más azúcar que el resto de verduras, por eso es más dulce i hace que sea considerado una fruta-hortaliza. Su valor nutritivo se lo dan las vitaminas antioxidantes que contiene (C, E, A i algunas del grupo B), minerales y un antioxidante específico por su color rojo: el licopeno.

Se puede consumir crudo, que es como mejor preserva la vitamina C, o cocido, que potencia el efecto de la provitamina A y del licopeno, y el efecto postivo de estas vitaminas es mayor cuando se consume con un poco de aceite de oliva. Lo mejor es cocer la salsa a fuego lento durante una hora para que sea más fácil de digerir. Así es precisamente como elaboramos el tomate frito y el sofrito en Casa Amella. Los cocemos lentamente al vapor, lo trituramos i lo aliñamos con aceite de oliva virgen extra arbequino y sal marina.