El Amazonas es la mayor región de bosque tropical del planeta, ocupa unos 6,5 millones de km2 que significa un 5% de la superficie de la Tierra. Contiene un 20% del agua dulce del planeta y el 30% de la biodiversidad mundial, además de 350 tribus de indigentes habitantes en la zona. Es el regulador de las lluvias de América y uno de los lugares que recoge más fauna y flora del mundo.

Actualmente ya ha desaparecido un 20% del Amazonas y se prevé que dentro de 30 años aumente en un 50%. En la década de los 90, la selva absorbía 2.000 millones de toneladas de CO2, ahora se ha reducido a la mitad. Además, se está generando más carbono del que la tierra puede absorber. Debido a la destrucción de los bosques, se produce un calentamiento del clima y la reducción de las precipitaciones y, como consecuencia, la disminución de los ríos de la zona.

Los principales causantes de esta catástrofe son los cultivos de soja, el 80% es exportada en China y utilizada para alimentar ganado de granja; la creación de campos de pasto para la ganadería; la explotación forestal industrial, la mayoría realizada de manera ilegal y que provoca la tala de árboles buenos y la quema del resto del terreno (sólo en verano de 2019 se provocaron 30.000 incendios en el Amazonas); y de proyectos hidroeléctricos que amenazan los ríos que atraviesan la zona.

Hay varias organizaciones que luchan día a día a salvar el Amazonas, como Greenpeace o Saving the Amazonas, que se dedica a conservar el Amazonas plantando árboles en nombre de la gente que ha hecho la donación. Además, el documental, «Savint the Amazon: On the frontlines of the fight to preserve the world s largest tropical rainforest», explica desde primera línea como viven las tribus indigentes esta tragedia y cómo arriesgan sus vidas para salvar el Amazonas.

Greenpeace propone algunas soluciones a nivel administrativo para acabar con esta situación como que el gobierno de Brasil prohíba la deforestación y cancele sus proyectos de energía hidroeléctrica en el Amazonas, que los países de la UE cumplan el Reglamento EUTR en lo que impide la entrada en Europa de productos forestales procedentes de la destrucción de los bosques o prohibir el comercio de materia prima que provenga del mismo lugar.

¿Qué podemos hacer nosotros para impedirlo?

  • Tu dieta tiene mucho que ver con el problema del Amazonas. La expansión del cultivo de soja en Brasil se debe en gran medida a la demanda internacional de piensos que la ganadería industrial necesita para alimentar a los animales que forman parte de nuestra dieta excesivamente rica en proteína de origen animal. Deberíamos consumir menos carne y que fuese de más calidad.
  • Del mismo modo, evitar los productos que provengan de la deforestación, como la soja de Brasil, la carne de vacuno o el aceite de palma.
  • Apoyar el comercio y los productos de proximidad con una trazabilidad clara.
  • No comprar madera proveniente del Amazonas, sobre todo la de Ipé.
  • Como empresa, mantener un clima de responsabilidad empresarial con el medio ambiente y los derechos humanos.

Entre todos, salvemos el Amazonas!